Confieso que cuando pensé en este blog, una de las primeras entradas tenía que ser para él. Tenía ganas de hacerle una entrada a cierto gentlemen inglés que hace MÚSICA, así, dicho con todas las letras y la fuerza con la que puedo escribir.
Que navideña me suena esta canción...
No extraña a nadie hablar de la capacidad que tienen los magos de la música de poder transmitir sensaciones y emociones con los acordes de una guitarra, una voz desgarradora en una balada o una letra evocadora.
Curioso la forma en la que cualquier canción puede significar algo para alguien, en cualquier lugar del mundo y que para eso quizá no haga falta que la canción sea buena.
Se me ocurre un ejemplo chorra a la par que muy ilustrativo de como funciona la música para las personas;
Imaginemos que chico va a discoteca. En otra parte de la ciudad, una chica va a esa misma discoteca. Son las semanas previas a Eurovisión... Y suena el Chikilicuatre de fondo... 1...el breikindance...
Chico y chica se ven, el flechazo es instantáneo, se miran a los ojos, se acercan, bailan...2...el crusaito...
Si la relación fuera a buen puerto, y esos dos pipiolos se amasen, ¿Cuál será su canción, con lo que se conocieron? Sí, habéis adivinado, sería ese engendro de satán hecho canción, pero para ellos sería revivir el cielo en la tierra, no? Puede que incluso sonara el día de su boda...ahí lo dejo.
Queda demostrado todo lo que nos puede marcar una canción, aunque sea mala. Imaginad ahora algo tocado por un músico que a mí me ha marcado, en un tiempo en el que nadie se atrevía a hacer lo que él hacía. Música electrónica.
Mike oldfield, yeaaaahhh, of course.
Llevo dos tercios de mi vida oyendo a este hombre nacido en Reading hace 60 años. Y no me cansa.
Lo descubrí con 9 añitos, tocando en vivo en el castillo de Edimburgo (1992). Sólo recuerdo que me quedé alucinado delante del televisor. Por un momento imaginaos la estampa... Un criajo alucinado por lo que estaba oyendo en la tele. Pensadlo con perspectiva. Cierto es que a mí me acababan de quitar la escayola (rotura de tibia y peroné), y que no podía estar jugando en la calle como hacían mis amigos jaja. Pero aún así la música consiguió traspasar la mente dispersa de un niño de 9-10 años.
Mike oldfield at live in Edinburgh (Tubular bells II)
Recuerdo que uno de mis tíos era gran seguidor de él también, y tiempo después le dije que me pasara los discos.
Así, cuando tenía 15 y se estrenó un nuevo albúm, imaginais ¿quién estaba nuevamente frente a la caja tonta? si, acertasteis. Increible, con lo que son los ingleses de inexpresivos, con la que caía, como empiezan a saltar como locos (min.5:25).
El tío de las campanas tubulares riéndose, y Mike, oh, Mike, con cara de: Síiiiiii, yo lo valgo, lo he vuelto a hacer...
Mike oldfield at live in London (Tubular bells III)
Por cierto, el niño dice lo siguiente:
And the man in the rain
(Tiene una canción llamada así¿¿¿autobiográfica???)
picked up his bag of secrets,
and journeyed up the mountainside,
far above the clouds,
and nothing was ever heard from him again,
except for the sound of
Tubular Bells.
Tiene mil canciones más, pero esto se llama 5 minutinos, he de ser breve. Sayonara!
Alguna vez había oído canciones con campanas tubulares. Obviamente había oído la banda sonora del exorcista, pero reconozco que no sabía su nombre. Ahora, puedo entender mucho mejor por qué dices que es EL MÚSICO. Es envidiable su cara de satisfacción por el trabajo bien hecho.
ResponderEliminarEnhorabuena por esta segunda entrada y gracias por acercarnos a alguien así.